Wednesday, Sep. 20, 2017

Memorias de un concierto: Iron Maiden

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16 agosto, 2017

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Memorias de un concierto: Iron Maiden

Desde lo más escondido de su oscuro corazón, Kaju de Zona Geek encontró un pequeño (pero bastante sentimental) escrito de la primera vez que vio a una de sus bandas ídolo en la Ciudad Monstruo, mejor conocida como CDMX. Dedicado para los fans de Iron Maiden, especialmente los que viajaron este tour para verlos.

Desde la Ciudad Monstruo, la enorme urbe… o como algunos le quieren decir hoy en día Ciudad de México. Tenía algún rato sin venir pero he de confesar que la última vez que pisé esta tierra otro monstruo, Judas Priest, la pisó conmigo. Esta vez me tocaba esperar a quienes para mi son tíos lejanos, personas a quien debo de ver hacia arriba y sin embargo podemos compartir horas y horas de música, la dama de hierro, los mismísimos Iron Maiden.

 

Por diferentes circunstancias de la vida no se me había hecho el ver una de sus presentaciones y esta vez todo se acomodó: una semana libre de oficina, de ver cuentas de twitter y noticias de internet que ya me tenían algo harta. Decidí pasar esa semana por suelos del sur y la Ciudad de México se prestó para ello. Todo el camino escuchando The Book of Souls.

 

Desde que llegué, eran las 12 del mediodía, cielo nublado y brisa fresca. El clima más que perfecto para la norteña árida, tomar el metro ni tan lleno fue una experiencia que tenía que volver a vivir y así lo fue. Todavía recuerdo la voz de un amigo: “Todo en el metro te sale a diez, TODO.” Nunca falta el generalizar. Al llegar a la estación Balderas, donde estaba el hotel, perdernos por unos 5 minutos para darnos cuenta que estaba casi contra esquina, pero una que es una mezcla de ciega y despistada… Comida. Me brillaron los ojos: Quesadillas afuera del metro, el banco de mi tarjeta de débito y una tienda de conveniencia a media cuadra del hotel. Al hacer check in, buscar comida. Imperativo. Domingo de óscares, decidido: ese día era de no hacer nada, ver Óscares y rascarse la panza mientras veía a DiCaprio por fin ganar su premio. Hay un video reacción que casi me cuesta un celular ajeno. Es buena suerte que no tuviera tanta energía.

Al terminar, un descanso bien merecido. Ese día me levanté a las 5:30 am y entre caminar y poca comida, había que tomarse unas cervezas y descansar, toda una semana de vagancia requería al menos un día de flojera, Óscares la mejor excusa.

 

Lunes, principio de semana. Vamos caminando al centro, primera parada, comida en la FrikiPlaza. Ups, levantarse a las 11 de la mañana para ahorrarse desayuno no es recomendable.

Caminando y zas en todo el tobillo. Una caída casi cualquiera, me dolía más de lo normal pero no iba a dejar que eso me impidiera vagar. ¿Empezando mal? Yo no.

Un edificio de 5 pisos recorrerlo a pie pero con tanta distracción… sólo caminaba más lento. Camisas, accesorios, muñecos, Pokémon, Caballeros del Zodiaco, Goku, Joker, Batman, Mortal Kombat… Sr. Zorro. El Sr. Zorro es el personaje del Principito, después de sentir que lloré océanos con la película y encontrarme el peluche, era imperativo tenerlo. A partir de ahí, el Sr. Zorro estuvo en todas las aventuras. Obviamente, primero era buscarle algo de Iron Maiden pero eso llegó hasta el día del concierto.

 

Mi reacción del viaje hasta el miércoles y al haber narrado un poco en el Wiki aún así no creaba tanto hype, como que no lo creía. Definitivamente era eso, no podía creer que por fin iba a ver a Iron Maiden… dos veces. Así es, tenía boleto para Jueves y Viernes. Costó algunas salidas y algunos otros sacrificios pero yo sabía que iba a valer cada peso.

 

 

“Oye.

“¿Qué pasa?”

“Tenemos First of The Barrier.”

“WHAT?”

 

First of The Barrier es un programa del IronMaiden FanClub el cual permite que te ganes, por medio del foro, el entrar quince minutos antes que el público general.

 

Me despierto el Jueves.

“Oyes.”
“Mande.”

“Vamos a ver a Maiden.”

Comencé a gritar, patalear de la emoción. Risas y brincos que me preocupaba un poco las reacciones de los demás inquilinos del hotel, así que me limité a no poder dejar de reír. Claro que tenía que llevar mi camiseta de The Trooper, la que esperé dos meses gracias a eBay y por una especie de miedo comunal, el Sr. Zorro debería esperar al segundo concierto.

 

First of The Barrier, pueden entrar.

Correr apenas tres metros porque tu tobillo es del tamaño y color de un betabel no está bien. Entrar a la pista y ver la lona de los primeros teloneros: The Raven Age…

“¿Dónde estará el stand de la merch?”

“Sabe, no la he visto.”

 

Empieza The Raven Age, banda que para mi era de niños bastante bonitos pero que aún les hace falta en música. Eso sí, su logo y la lona estaba bastante bien. Sin embargo, la música me dejó mucho que desear. Termina su media hora, se llena mas de gente, nos movimos a un lugar un poco mas “headbanging friendly”, mi pie me rogaba más espacio y encontré al demás grupo de Hermosillo. Todos ellos con su camisa con el calendario azteca y el Eddie zombie de Book of Souls y, ni modo que no, cerveza en mano.

“Oigan, ¿dónde encontraron la tienda oficial?”

“Afuerita, enseguida de donde está la cerveza.”
“Ah, ¿te tienes que salir?”

“No no, sólo sal de la pista y ahí está. Mira, de aquí se ve.”

“¿Vamos? Antes de que salga Anthrax.”

“Vamos corriendo.”

“Vamos caminando rápido.”

 

Encontramos la tienda bastante rápido, atendían otro más rápido y decidí comprar solamente una camisa, para eso había presupuesto y había que comer. Por alguna extraña razón, los diseños mexicanos no me convencieron pero la de la cerveza Trooper me fascinó. ¿A quién engañaba? Al otro día compraría una de las de afuera, como quien dice.

 

Entré de nuevo a la pista. Vaso de cerveza a noventa, de una cerveza que ni siquiera me gusta tanto… mejor paso. Cervezas después del concierto, el after oficial de la cerveza Trooper lo encontré.

Comienza Anthrax, no es mi género pero debo admitir que se oyen excelentes en vivo. Más de cinco veces pensé en que debo darles otra oportunidad. Eso sí, “Madhouse” me hizo bailar como debería para empezar a calentar motores.

Uno de los mejores detalles fue la parodia de foto que tenían en la batería. Todos los de la banda simulando el poster de Goodfellas, muy buen toque. Los múltiples slam empezaban y los vasos de cerveza volaban, la gente ya se estaba prendiendo.

 

Tocaron canciones de su reciente álbum y una excelente presentación. Terminaron y ahí fue cuando supe.

 

Suenan diferentes canciones de hard rock y metal ochentero. Entre el grupo de Hermosillo cantamos “Highway Star, “Back In Black”, “Lovegun”, pero fue hasta que salió “Doctor Doctor” que la gente no podía dejar de cantar. Era nuestra batiseñal que ya casi empezaba.

 

Cuando todo se oscureció y las antorchas del escenario se prendieron, no podía gritar, no podía moverme. Lo único que podía hacer era ver y repetirme a mi misma “es de verdad, son de verdad”.

 

Here is the sound of a man…

 

Comienza a tronar “If eternity should fail” y dejar de brincar, cantar y gritar no era opción. Obviamente, mi tobillo me exigió dejar de brincar pero nada me iba a detener de un headbanging decente.

 

Sonó The Red and the Black y he de admitirlo, más de tres lágrimas sí salieron. Esa canción en especial del nuevo disco tiene el toque en la letra que llega, así como ver cómo todos los de Hermosillo nos abrazamos con Blood Brothers. También escuchar los gritos del Palacio de los Deportes abarrotado al escuchar cuando Bruce menciona que Book of Souls está basado en la cultura maya o cuando criticó a “los locos líderes del imperio del norte y el enorme imperio del oeste”, refiriéndose claramente a Estados Unidos y Rusia. Luego lo inesperado, ver a un Eddie zombie cruzar el escenario y pelear contra Bruce. Cabe destacar que Bruce no sólo ganó, le sacó el corazón a Eddie y lo lanzó al público. Me sucedía lo impensable: tenía que gritar menos porque mis oídos se tapaban.

Bruce fue chamán, trooper, luchador enmascarado, esclavo… sonó The Trooper, Powerslave, Hallowed BeThy Name, Iron Maiden, Wasted Years pero lo perdí completamente cuando sonó Fear of the Dark, mi favorita.

Ver a un Eddie gigante moverse en el escenario y todavía cerrar con The Number of the Beast con todo y una bestia gigante que veía al público desde el escenario. Luces, fuego, humo, cerveza volando. Mi garganta no podía más pero no nos importaba.

 

Horas de música de calidad descomunal y yo apenas creyéndolo. Mi voz se perdió en algún punto, seguía el after de las cervezas Trooper y lo mejor… al otro día lo repetiría, pero estaba segura que lo sentiría casi como la primera vez.

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